Chemsex en Valencia: situación actual e implicaciones en salud mental y adicciones

Chemsex Valencia es el uso recreativo de drogas para favorecer o prolongar las relaciones sexuales

El Chemsex es una práctica conocida en Valencia desde hace tiempo. Hace referencia al uso intencionado de diferentes drogas con el ánimo de facilitar las relaciones sexuales y/o hacerlas más duraderas. Es particularmente frecuente en parte del colectivo LGBT. Se da fundamentalmente entre hombres que tienen sexo con hombres (HSH), bien sean homosexuales o bisexuales. Se puede hacer Chemsex solo, en pareja, o en grupo con varias personas.

Chemsex no es tomar drogas durante la práctica del sexo. Es mucho más que eso. Para algunas personas en Valencia, Chemsex se ha convertido (sobre todo) en una forma de relacionarse. Con el Chemsex, como todo lo que tiene que ver con drogas, la sociedad se “despista” fácilmente. Es relativamente sencillo entender equivocadamente este fenómeno como “unas cuantas personas con ganas de drogarse, a las que les da por tener sexo“. Tanto por su origen, sus implicaciones, como las particularidades que rodean su práctica, Chemsex se ha convertido en un fenómeno social, cultural y, por supuesto, sanitario. Hablamos aquí de la situación actual del Chemsex en Valencia y sus implicaciones para la salud mental o las posibles adicciones de quienes lo practican.

 

Qué es el Chemsex

El origen del Chemsex como fenómeno emergente data en torno al año 2014. Probablemente como una evolución natural de las llamadas Drug-partys y las Club Drugs (drogas de diseño), muy en boga entre los años 2000 y 2010. Podríamos definir el Chemsex como el uso recreativo e intencionado de diferentes drogas con el ánimo de favorecer o prolongar las relaciones sexuales. En otras partes del mundo (EEUU y Australia), el Chemsex recibe el nombre de “Party and Play” (PnP) o “High and Horney” (HnH).

El Chemsex suele llevarse a cabo, fundamentalmente, en grupos de varias personas. Su duración es indeterminada, puede durar horas o varios días consecutivos. Aunque el Chemsex siempre ha estado vinculado a espacios del entorno gay y su cultura sexual (clubs nocturnos, discotecas, saunas), donde más se practica es en domicilios particulares. Más adelante hablaremos de los aspectos sociales, psicológicos y emocionales en los que probablemente se arraiga la práctica del Chemsex.

 

Las drogas más utilizadas en el Chemsex

Las drogas utilizadas durante la práctica del Chemsex son bastante diversas. Por lo general, son sustancias psicoactivas con propiedades estimulantes y fuertes desinhibidores de la conducta sexual principalmente. Las drogas más frecuentes en la práctica del Chemsex son: alcohol, nitritos de alquilo o “popper“, cocaína, GHB, mefedrona  (“sales de baño“), ketamina, y metanfetamina (“tina”). También es frecuente el uso de diferentes medicamentos indicados para la disfunción eréctil como el sildenafilo, conocido popularmente como Viagra ®.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que suelen consumirse varias de estas drogas simultáneamente. Por ello, y debido a un efecto sinérgico, el potencial desinhibidor respecto de la conducta sexual queda ostensiblemente aumentado. La vía de administración, entendida como una variable, es muy diversa respecto al tipo de droga consumida. Esto último se toma en consideración porque la vía intravenosa (llamada “Slam” o “Slamming“) aparece con frecuencia en la práctica del Chemsex. Por tanto, representa un aumento de las posibles complicaciones adicionales.

 

Situación del Chemsex en Valencia

La prevalencia de Chemsex es difícil de evaluar, por dos razones. En primer lugar, porque Chemsex es un fenómeno dinámico y cambiante. En segundo lugar, porque pocas personas que lo practican están dispuestas a reconocerlo. Los países más prevalentes en Europa son Holanda y Bélgica, seguidos por Irlanda, Reino Unido, Francia y España. Contamos con estudios recientes acerca del chemsex en Valencia y la Comunidad Valenciana. Y también disponemos de los resultados de un estudio reciente a nivel nacional (Homosalud 2021) que ofrece datos muy relevantes.

Podemos decir que el Chemsex es más frecuente en las grandes ciudades. En España, se detecta principalmente en Madrid y Barcelona, y en menor proporción en Valencia. Además, Chemsex es más frecuente en zonas de alta afluencia turística gay (Sitges, Torremolinos, Ibiza y otras). Por último, el Chemsex también está asociado a eventos nacionales o internacionales del entorno LGBT+, como pueden ser las celebraciones anuales del Orgullo o el WorldPride. El Chemsex se practica principalmente en domicilios particulares, pero también se da en ciertos locales del entorno gay.

 

  • Más en grandes ciudades (Madrid, Barcelona y Valencia, fundamentalmente)
  • En zonas turísticas (Sitges, Ibiza, Torremolinos y otras)
  • Relativamente asociado a eventos LGBT (Orgullo, WorldPride …)
  • Principalmente en domicilios particulares

 

El 35% de los hombres que tienen sexo con otros hombres (HSH) ha usado drogas en sus relaciones sexuales durante el último año. De ellos, aproximadamente el 10% las ha usado con la intención de que el sexo sea más prolongado. Es decir, 1 de cada 10 HSH ha practicado Chemsex en el último año. El perfil más frecuente del usuario de Chemsex en Valencia es el de un hombre de mediana edad (35-40 años), que se define a sí mismo como homosexual, sin pareja estable, de posición social media, con trabajo, y con estudios superiores.

 

Las Apps de contactos en el Chemsex

La práctica del Chemsex supone el encuentro de varias personas con el fin de llevar a cabo relaciones sexuales. La aparición de distintas aplicaciones móviles de contactos con geolocalización supuso la creación de “Apps” orientadas específicamente al público gay, bisexual o transgénero. Grindr, MachoBB, Bakala, Scruff y Wapo son algunos ejemplos. Tal vez Grindr sea la más conocida de todas. La manera más frecuente con la que poder unirte u ofrecer Chemsex en Valencia es a través de este tipo de aplicaciones. Los usuarios utilizan un argot particular, a modo de código, tanto gramatical como a través de ciertos emoticonos. Es una especie de “lenguaje interno”. En estas Apps de contactos, para referirse al Chemsex, se incluyen expresiones como: “vicio”, “chill”, “chems”, “chuches” o “dulces”, para referirse al propio evento o a las drogas que se utilizan en estos. Algunos de los emoticonos más utilizados en este contexto son de este tipo:

 

💦 🍭 🍬 ⬇️ 🐷 👣

 

Cabe destacar que la expansión de internet ha facilitado la posibilidad de eludir aspectos marginales muy asociados históricamente tanto con la homosexualidad como con la drogadicción o el simple consumo de drogas. Son conceptos tradicionalmente muy estigmatizados y de gran connotación negativa a nivel social. Quizás por esto, la vía predominante para llevar a cabo el Chemsex es a través de estas aplicaciones. Las redes sociales permitirían eludir esa “exposición social” al amparo de un cierto anonimato.

 

Implicaciones del uso conjunto de drogas y sexo en el Chemsex

Fundamentalmente, el uso simultáneo de estas drogas, utilizadas con la finalidad sexual descrita y de forma muy concreta, va a provocar en mayor o menor medida cierta afectación. Tanto en un plano físico, como ciertamente en el plano psicológico o emocional. De hecho, tanto en materia de salud mental como en materia de trastornos por uso de sustancias el Chemsex puede generar graves complicaciones. Respecto de la salud mental, uno de los puntos más llamativos es un marcado aumento en la tasa de suicidios. Respecto al uso de las drogas es irrefutable que en la medida en que se exponen repetidamente a su uso, las probabilidades de generar dependencia también aumentan.

La práctica de chemsex en valencia puede afectar a la salud mental y crear adicciones
Chemsex en Valencia: drogas, sexo y adicciones

 

Que las drogas utilizadas en el Chemsex son sustancias altamente tóxicas y crean dependencia se sabe desde hace bastante tiempo. Con esto no queremos decir que todo el que practica Chemsex desarrolla adicción a las drogas o problemas de salud mental. Quiere decir que, en la medida en que se utilizan estas prácticas, las probabilidades de una afectación física o mental aumentan. Las personas que practican Chemsex tienen mayor probabilidad que la población general de padecer trastornos de salud física o mental. El riesgo de padecer adicciones entre quienes practican Chemsex es aproximadamente el doble que el de la población general. Por último, existen estudios basados en la evidencia que avalan la tesis del Chemsex como factor de riesgo respecto del contagio por VIH o la hepatitis tipo C. De forma similar ocurriría con otras enfermedades de transmisión sexual (ETS).

 

 

El Chemsex en Valencia y la salud mental

Como decíamos anteriormente, el Chemsex tiene un origen multifactorial y complejo. El Chemsex podría utilizarse principalmente como un mecanismo de afrontamiento contra emociones angustiantes como la ansiedad, la soledad, el aburrimiento o los sentimientos de rechazo, entre otros. Al mismo tiempo, esta práctica podría usarse para aumentar la autoestima, la cercanía emocional y los sentimientos de atractivo cuando los practicantes de Chemsex luchan con problemas sexuales. El hecho de que la prevalencia de personas afectadas por VIH sea tan elevada entre las personas que practican Chemsex podría tener mucho que ver con todos estos factores. Personas que social, laboral, o incluso familiarmente, han sido rechazadas o discriminadas socialmente a causa del sida.

Las implicaciones de la práctica del chemsex en la salud mental de los usuarios puede ser muy diversa. Cuando el uso es puntual o esporádico pueden no manifestar síntomas clínicamente apreciables. De hecho, el Chemsex no debe ser entendido como un ente patológico por sí mismo. No existe la adicción al Chemsex. Sin embargo, es necesario resaltar que la práctica frecuente del mismo puede ocasionar complicaciones que van desde cuadros de ansiedad, psicosis o depresión, hasta cuadros más severos como es el suicidio. La ideación suicida entre las personas que practican Chemsex es más elevada (21%) que entre la población general. También es necesario resaltar que es mucho más probable adquirir hepatitis C, VIH, o diferentes enfermedades de transmisión sexual, como sífilis o gonorrea.

Por último, resaltar que la práctica frecuente de chemsex podría actuar como catalizador de patologías previas con trasfondo psiquiátrico y que ya existen antes de la propia práctica del Chemsex. Es decir, cuando existe una predisposición a padecer ciertas patologías, como por ejemplo la esquizofrenia, es más fácil acabar desarrollándola de forma prematura que en ausencia de la práctica del Chemsex.

 

El Chemsex en Valencia y las adicciones

Obviamente, la práctica frecuente de Chemsex supone un contacto reiterado con sustancias psicoactivas muy potentes y altamente neurotóxicas. En la medida en que este contacto se repite es frecuente acabar padeciendo consumo problemático de sustancias y por extensión, trastorno por dependencia a las diferentes drogas (adicciones). No quiere decir que exista una relación causa-efecto directamente asignada. Quiere decir que cuanto más te expones a las drogas es más fácil acabar presentando trastornos por dependencia. En este y en cualquier otro ámbito. Del mismo modo, consecuencias adversas como el riesgo de sobredosis es mucho más alto cuando se practica Chemsex.

La aparición de adicciones depende muchos factores (genéticos, psicológicos y entorno). Probablemente, el Chemsex implica que las variables “entorno” y “medio ambiente” supongan un factor de riesgo para las adicciones. Y también intervienen los rasgos psicológicos. Las adicciones están estrechamente relacionadas con la afectación de la salud mental y probablemente estén interconectadas. Lo que sabemos hoy en día es que la prevalencia de adicción a diferentes drogas entre los usuarios de Chemsex es aproximadamente dos veces mayor que entre la población general.

Si vamos un poco más allá resulta inevitable pensar que, además de posible problemas de adicciones con las drogas, se establezca de forma paralela un cuadro controvertido llamado “adicción al sexo”. Decimos controvertido porque no existe un consenso a la hora de denominar la conducta compulsiva respecto del sexo. En los manuales disgnósticos a esta distorsión del comportamiento se le denomina hipersexualidad o adicción al sexo.

 

Atención específica a personas que practican Chemsex

Desde diferentes plataformas y asociaciones no gubernamentales se brinda información y atención específica a personas relacionadas con el Chemsex. Diferentes instancias gubernamentales, a través del Ministerio de Sanidad o de las consejerías de salud de las distintas comunidades autónomas, también llevan a cabo políticas destinadas a mejorar la atención del colectivo LGBTQ y sus necesidades. Desde el año 1987, con la aprobación del Plan Nacional sobre el Sida, se ha ido ampliando la cobertura y especialización de los diferentes recursos de cara a mejorar la prevención y la atención, tanto de la transmisión del VIH como de la hepatitis C y otras enfermedades. Como parte de esta actuación gubernamental, la atención relacionada con el Chemsex ha ido evolucionando bastante desde el año 2018.

La formación específica del personal sanitario (médicos, psicólogos y demás personal) parece fundamental de cara a mejorar y optimizar los recursos asistenciales. Necesitamos centros de adicciones especializados para tratar adecuamente a las personas que quedan afectadas por Chemsex. Muchas de las personas afectadas por VIH, o con problemas por consumo de drogas pertenecientes al colectivo LGTB, han sufrido en ocasiones tanto situaciones de rechazo como de falta de comprensión por parte de los profesionales sanitarios. Esto ha llevado en muchos casos a perpetuar el oscurantismo y agravar más si cabe la situación de estas personas.

 

Reflexiones acerca del Chemsex

Chemsex supone una forma de conducta sexual “sin compromiso”. Es decir, a priori no es afectivamente “vinculante”. Lo cual es muy diferente a lo que denominamos “sumisión química”. Este debería ser siempre el punto de partida. Existe cierta controversia en lo que respecta a la voluntariedad. Hablamos de las implicaciones que puede tener la gran desinhibición sexual que provocan las drogas cuando se practica el Chemsex. El consentimiento debe formar parte de cualquier práctica sexual en base a los principios básicos de integridad. Hay que tener en cuenta el verdadero potencial de las sustancias psicoactivas que se usan, y que precisamente lo son por su alta capacidad de modificar el comportamiento. Esto puede derivar con facilidad en situaciones complicadas.

De todos modos, Chemsex es una práctica ciertamente arriesgada. Con relativa frecuencia, en este tipo de eventos se llevan a cabo relaciones sexuales sin protección. Además, también es relativamente frecuente encontrar a personas afectadas por VIH entre los participantes. Tanto por el propio consumo de estupefacientes como por las consecuencias que tiene la fuerte desinhibición sexual, se debe considerar al Chemsex como una práctica de riesgo. Fundamentalmente en lo que respecta a la salud mental y sexual de las personas que lo practican. Pero también, y por extensión, el Chemsex acaba teniendo indefectiblemente cierta repercusión sobre la salud pública. Aunque tal vez, la reflexión más certera es que el Chemsex se encuentra en una fase de estudio incipiente, todavía.