La adicción a las pastillas y el insomnio

La adicción a las pastillas tiene su origen frecuentemente en el tratamiento del insomnio

En el centro desintoxicación Valencia tratamos la adicción a las pastillas. Esta es una de las adicciones menos visible que existe. Se encuentra habitualmente vinculado a dos patologías muy concretas: la ansiedad y el insomnio. Para combatir estos trastornos es bastante frecuente recurrir al tratamiento farmacológico. De esta forma, el consumo de ansiolíticos y tranquilizantes está siendo muy elevado, particularmente entre las mujeres. Las "pastillas para dormir" (principalmente las benzodiacepinas) son fármacos altamente efectivos para eliminar los problemas de sueño debido a sus propiedades sedantes, hipnóticas y ansiolíticas. Sin embargo, su uso prolongado o inadecuado se encuentra asociado a importantes efectos secundarios. El más importante de ellos, su alta capacidad para crear dependencia. Los somníferos son drogas legales muy potentes a nivel del sistema nervioso central.

Al ser tan eficaces, la prescripción de ansiolíticos ha aumentado considerablemente en los últimos años y, en consecuencia, muchas personas sometidas a tratamiento para la ansiedad o el insomnio han desarrollado adicción a las pastillas. Las "pastillas para dormir" o tranquilizantes son fármacos como el alprazolam (Trankimazin), brotizolam (Sintonal), clobazam (Noiafren), clorazepato (Tranxilium), ketazolam (Sedotime), lorazepam (Orfidal), medazepam (Nobritol), bromazepam (Lexatín), clordiazepóxido (Huberplex), clonazepam (Rivotril), diazepam (Valium), flurazepam (Dormodor), loprazolam (Somnovit), lormetazepam (Loramet), midazolam (Dormicum), zolpidem (Stilnox) o zopiclona (Datolan). Hablaremos a continuación de la asociación entre el insomnio y la adicción a las pastillas y también de las posibles alternativas a estos medicamentos.
 

¿Qué es el insomnio?

Todos hemos experimentado en algún momento dificultades para conciliar el sueño o para dormir. El sueño constituye un aspecto fundamental para poder disfrutar de una calidad de vida aceptable. Alteraciones en esta función vital pueden condicionar nuestro estado tanto físico como psicológico. El insomnio es un trastorno de carácter persistente del ciclo del sueño. Puede ser primario (sin causa aparente) o consecuencia de otras patologías. El abuso de estimulantes como el café o el consumo de ciertas drogas, como la cocaína o las anfetaminas, también pueden ser causa de insomnio.

El insomnio se define como una imposibilidad para conciliar el sueño durante al menos 3 días a la semana, en un ciclo repetido de al menos 3 meses. También se considera insomnio cuando la cantidad o la calidad del sueño en dicho periodo son deficientes.

Es decir, despertarse demasiado pronto o no conseguir dormir cierto número de horas consecutivas son síntomas de insomnio. El 30% de la población general presenta en algún momento de su vida síntomas de insomnio. En la mayoría de personas el insomnio es algo pasajero y revierte de forma espontánea. Sin embargo, aproximadamente el 10% de las personas padecen el insomnio como un trastorno de carácter persistente.

Las pastillas para el insomnio como las benzodiacepinas causan adicción
En busca de un tratamiento alternativo para el insomnio que no cause adicción como las benzodiacepinas.

 

La adicción a las pastillas

El tratamiento farmacológico más utilizado para combatir el insomnio son los hipnóticos, "pastillas para dormir" como las benzodiacepinas, o los llamados "fármacos Z". Todos ellos son medicamentos altamente eficaces contra la ansiedad y los problemas de sueño. El inconveniente es que este tipo de pastillas llevan adherido un alto riesgo de provocar adicción. La adicción a las pastillas surge fundamentalmente como consecuencia del uso prolongado o excesivo de las mismas. Estos medicamentos deben utilizarse únicamente bajo prescripción médica. Cuando las "pastillas para dormir" se utilizan con fines distintos a sus indicaciones, en cantidades diferentes a las recetadas, o durante más tiempo del aconsejado, causan adicción. En ese caso, habrá que plantear un tratamiento para la adicción a las benzodiacepinas.

La adicción a las pastillas parece estar fuertemente vinculada a un mecanismo evitador de los efectos adversos. Es decir, a diferencia de otras drogas, la persona en tratamiento con benzodiacepinas suele mostrarse resistente al abandono o reducción de las dosis con tal de evitar los efectos desagradables que producen su retirada (síndrome de abstinencia). El insomnio de rebote o el malestar general que produce la retirada de los tranquilizantes son aspectos que impiden a un adicto o adicta a las pastillas abandonar o reducir su consumo. Una persona adicta a las pastillas, puede fácilmente quedar "atrapada" en la dosis terapéutica indicada por el facultativo.

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Aproximadamente a los 4 meses de tratamiento, los somníferos pierden una gran parte de sus efectos hipnóticos y ansiolíticos. Por tanto, para evitar la adicción a las pastillas lo más recomendable es utilizar las benzodiacepinas el menor tiempo posible. De dos a cuatro semanas como máximo. Si el problema de insomnio es de carácter persistente, lo más indicado será buscar alternativas al tratamiento médico como son la psicoterapia, las técnicas de relajación u otras estrategias. Los fármacos más utilizados para el tratamiento del insomnio son:

BENZODIACEPINAS

Las benzodiacepinas (BZD) o "benzos" son los medicamentos más utilizados del mundo para el tratamiento de la ansiedad o el insomnio. También se usan como relajantes musculares y en la desintoxicación del alcoholismo.

Tienen propiedades relajantes, hipnóticas y sedantes, pero también una alta capacidad para crear adicción. Crean tolerancia con cierta rapidez y su retirada provoca síndrome de abstinencia. La tolerancia a los efectos hipnóticos se desarrolla en días o semanas, y la tolerancia a los efectos ansiolíticos en semanas o meses, por lo que no se recomienda el tratamiento a largo plazo.

DORAS

Las DORAs (antagonistas de receptores de la orexina) son una nueva generación de medicamentos no benzodiacepínicos (lemborexant, suvorexant) muy efectivos para el tratamiento del insomnio o la apnea del sueño.

Este tipo de pastillas también causan adicción pero en menor medida que otros hipnóticos. Han surgido como una esperanzadora alternativa a las benzodiacepinas. Una nueva DORA (daridorexant) se encuentra en fase de aprobación en Europa y EEUU. Los ensayos clínicos realizados con daridorexant a fecha de hoy indican que esta no provoca dependencia.

FÁRMACOS "Z"

Los fármacos "Z" (zolpidem, zopiclona) son medicamentos análogos a las benzodiacepinas. Al igual que estas, tienen carácter psicoactivo, crean dependencia y su uso debe extenderse el menor tiempo posible (nunca más de 4 semanas).

Estos fármacos surgieron a finales de los años 90 como una esperanzadora alternativa a las benzodiacepinas. Aunque son muy eficaces para el tratamiento del insomnio agudo, su uso está contraindicado particularmente en ancianos y en enfermos de Alzheimer, por el riesgo de caídas. En algunos países el uso recreativo y la adicción a los fármacos "Z" es bastante frecuente.

Alternativas para evitar la adicción a las pastillas

Para evitar la adicción a las pastillas lo primero que tenemos que hacer es intentar solventar el insomnio sin recurrir al tratamiento farmacológico. La psicoterapia puede ayudarnos a resolver diferentes circunstancias que nos generan inestabilidad. El estrés o los problemas afectivos a menudo interfieren en nuestra calidad de sueño. El psicólogo nos ayudará a gestionar apropiadamente estos conflictos y en consecuencia, a dormir mejor.

Las técnicas de relajación, la psicoterapia y una apropiada higiene del sueño son las mejores alternativas a los tranquilizantes para combatir el insomnio.

Existen productos de herboristería (valeriana, passiflora etc.) que nos ayudan a estar más relajados. Estos productos no causan los inconvenientes que provocan los ansiolíticos. La melatonina u hormona reguladora del sueño, de reciente aparición en el mercado, puede ayudarnos a compensar un sueño defectuoso. Aunque de eficacia limitada, la melatonina se ha mostrado eficaz para combatir ciertos tipos de insomnio, sobre todo en mayores de 55 años. Puede ayudarnos a mantener un sueño más duradero sin efectos residuales al día siguiente, tal y como ocurre con las benzodiacepinas.

Las técnicas de relajación, el mindfulness o el yoga, también pueden ayudarnos a conseguir un estado más favorable para restaurar el ciclo del sueño. Por último, y tal vez la alternativa más aconsejable de todas, la higiene del sueño puede resultar crucial a la hora de conseguir un ciclo de sueño apropiado.

La higiene del sueño

El sueño es un proceso biológico esencial y tiene un profundo efecto reparador en nuestro organismo. Dormir bien es esencial para encontrarse bien. Disponer de una apropiada calidad de sueño condiciona en gran medida nuestra vitalidad en los periodos de vigilia. También influye en nuestro estado anímico. Cuando atravesamos épocas en las que tenemos dificultades para dormir, posteriormente nos sentimos cansados, decaídos o incluso enfadados. Del mismo modo que cuidamos nuestra alimentación, el sueño también requiere de un cuidado al que no siempre prestamos la atención adecuada.

La higiene del sueño consiste en una serie de rutinas, actitudes o ejercicios, que nos ayudan a tener un sueño de alta calidad. Esto puede resultar importante de cara a evitar la adicción a las pastillas. Por otro lado, la cantidad de horas de sueño puede ser tan importante como la calidad del mismo. Cada persona necesita una cantidad de horas de sueño diferente, pero en términos generales, 7 u 8 horas en adultos representan un valor óptimo. Las personas mayores tendrán suficiente con 5 o 6 horas, y los más jóvenes pueden requerir entre 8 y 12 horas de sueño al día. Para disfrutar de una óptima higiene del sueño trataremos de incorporar las siguientes rutinas:

  • Acostarnos y levantarnos siempre a la misma hora.
  • Evitar siestas de más de 20 minutos de duración.
  • Hacer ejercicio físico durante el día.
  • Técnicas de relajación, meditación o mindfulness.
  • Evitar los excitantes como el café, refrescos con cafeína y las drogas estimulantes.
  • Disponer de un ambiente relajado en la última parte del día, con luces tenues preferiblemente.
  • Evitar dispositivos electrónicos y uso de internet o videojuegos en la última parte del día.
  • Utilizar la cama exclusivamente para dormir.